jueves, 26 de febrero de 2015

Pan de aceitunas y pimientos de piquillo {panificadora}



Sucumbí... Y es que me encanta el pan hecho en casa, y gracias a "ella" voy a poder hacer tantos como quiera, casi sin despeinarme. "Ella" es mi panificadora.
Quienes me conocéis sabéis que llevaba tiempo con ella en mente y que estaba sopesando si comprarla o no... Los Reyes Magos decidieron por mí (gracias mami) y se presentaron con una panificadora que, sin ser de las más grandes, me permite hacer panes de hasta un kilo, y para mí es más que suficiente.
¿Qué he hecho con ella desde que la tengo? Pues practicar, practicar y practicar todo tipo de recetas hasta dar con las que me gustan. Y no sólo he hecho panes, también bizcochos, mermeladas y otras recetas que espero os sorprendan.
Lo primero que hice, antes de usarla, es leerme de arriba abajo las instrucciones de funcionamiento y echar un vistazo a las recetas que venían dentro del manual.
Es muy sencillo, pero es cierto que la primera vez te sientes abrumada con tanto programa, tantos tipos de panes, los diferentes niveles de tostado y los diferentes tamaños.
Así que comencé con la receta de pan básico del manual y, siguiendo las instrucciones, salió un pan muy rico pero con la miga algo compacta y yo buscaba una miga más jugosa. 

Mi primer pan

Y después de esta primera vez, ya comenzaron las ganas de volar sola y de probar diferentes recetas.
Para el segundo pan utilicé un preparado de harinas, en concreto el Multicereal de la marca Harimsa. El resultado, una vez más, muy bueno. De hecho, comprando estos preparados (sean de esta marca o de otra) salen panes muy ricos, y es una opción práctica ya que hay muchos tipos de preparados para elaborar diferentes tipos de panes. Pero a mi no me va que me lo den todo hecho, yo quería hacer mis propios experimentos

Pan a base de preparado de harinas
Verónica, de Cocinando para mis cachorritos me aconsejó leer su guía de consejos para usar la panificadora, más cortita, mejor redactada y explicada que el propio manual de la panificadora. En esta guía nos explica todo lo que tenemos que tener en cuenta a la hora de utilizar nuestra "maquinita".
Así que, con sus consejos, con su receta de pan básico y, con unas aceitunas y unos pimientos de piquillo que tenía en la nevera, preparé este pan que, además de sabroso, llama la atención por su colorido.


- 170 ml. de agua
- 1 chorrito de aceite de oliva
- 1 cucharadita pequeña de sal
- 330 gr. de harina blanca de trigo (yo puse harina de fuerza)
- 7 o 8 gr. de levadura fresca de panadero (yo le puse *levadura seca, unos 2.5 gramos aproximadamente o medio sobre de levadura seca de la marca Maizena que pesa 5.5 gramos)
- Un puñado de aceitunas verdes deshuesadas
- 4 pimientos de piquillo asados en conserva

* No confundáis la levadura seca de panadería con el impulsor químico, mal llamado levadura, que utilizamos para preparar bizcochos y cuya marca más conocida es Royal.
En primer lugar, nos aseguraremos de que hemos puesto las palas amasadoras en la cubeta de la panificadora.

Hay una regla que se debe cumplir con la panificadora y es la de seguir siempre el mismo orden de ingredientes: primero se pondrán los ingredientes líquidos y por último los secos. La levadura se añade en último lugar y no debe estar en contacto ni con la sal ni con el azúcar (algunos panes llevan azúcar). Es por ello, que se recomienda poner la levadura en el centro, justo encima de la harina, y la sal y el azúcar, cada uno en un extremo.

Teniendo en cuenta lo anterior, pondremos dentro de la cubeta el agua, el chorrito de aceite de oliva, las aceitunas (bien escurridas), los pimientos de piquillo (les habremos quitado las pepitas y escurrido) la harina, la sal es un extremo de la cubeta y la levadura en el otro extremo o en el centro. 

Normalmente el programa número 1 es el que se corresponde con el pan básico (comprobad qué programa es el de pan básico en vuestra panificadora). Después seleccionaremos el tipo de tostado (yo elegí el más tostado) y seleccionaremos el tamaño del pan (éste es un pan mediano, de unos 500 gr.)
Tal y como explica Verónica este pan sale muy bien en cubetas cuadradas y altas, pero quizá para panificadoras de cubetas rectángulares con dos palas amasadoras sea poca cantidad. Si es vuestro caso, AQUÍ Verónica os recomienda probar con otras cantidades para que también podáis preparar un pan como éste.
Una vez que pulséis el botón para que la panificadora comience su proceso, no tendréis nada más que hacer. Bueno sí, las primera veces observar como quedan las masas tras el amasado. Así iréis aprendiendo sobre ellas y llegaréis a saber si necesitan más de esto o más de aquello. Y podréis rectificar de algún ingrediente durante el proceso de amasado (ojo, añadiendo más agua o más harina según necesite, pero sin meter las manos)
Sólo podremos meter la mano para quitar las palas amasadoras. En el caso de mi panificadora, es tras el segundo levado. Me enharino las manos, y con la ayuda de un gancho o con las manos, las retiro fácilmente.
Si no las retiráis no pasa nada, sólo tenéis que tener en cuenta que la pala amasadora se quedará dentro del pan y que después alguna rebanada saldrá defectuosa por haberse alojado en ella la pala. ¡Cuidado, a ver si alguien se la traga! Que aunque es grande, una a estas alturas ha visto de todo, jajaja.

Tras los procesos de amasado y levado, la panificadora empezará a hornear. El proceso en total dura unas tres horas. A muchos os parecerá mucho, pero tenéis que pensar lo que se tarda en hacer un pan sin panificadora: lo mismo e incluso algo más. Igualmente tendríamos que amasar, y respetar como mínimo dos tiempos de levado. Después vendría el horneado en el horno.

Una vez esté listo el pan, la panificadora nos avisa mediante pitidos. En ese momento, desconectaremos la panificadora, retiraremos la cubeta armados con unos guantes para no quemarnos y pondremos la cubeta boca abajo. Las cubetas de las panificadoras están recubiertas de material antiadherente y por ello será muy fácil que el pan salga sin esfuerzo, agitándolo un poco.
Pondremos el pan a enfriar sobre una rejilla para que el aire circule y enfríe el pan por todos lados.
Es una tentación comer el pan caliente... para mí es un vicio, pero os recomiendo dejarlo un poco reposar para que podáis disfrutar más de él.



A tener en cuenta:

- Al añadir las aceitunas y los pimientos desde el principio, las palas amasadoras los deshacen y se integran en la masa. Al cortar las rebanadas no se ve ni aceitunas ni pimientos, sólo se nota un color rojizo en el pan y, por supuesto, su sabor. Si queréis que se vean los trozos de aceitunas y de pimientos tendréis que añadirlos tras el segundo amasado, justo antes de comenzar el segundo levado. Sacaremos la masa de la cubeta, le añadiremos las aceitunas y los pimientos y mezclaremos amasando con las manos. Introduciremos la masa de nuevo en la panificadora y listo.

lunes, 23 de febrero de 2015

Solomillo de cerdo en salsa de cacahuate



Con la maleta gastronómica de un lado a otro: así andamos últimamente. Si la semana pasada cocinabamos los típicos Sarmale de Rumanía, hoy le toca el turno a México con una receta muy sabrosa: Solomillo de cerdo en salsa de cacahuate.
Sí, cacahuate. Lo que aquí conocemos como cacahuete, allí es conocido como cacahuate. Y no es éste el único término gastronómico que cambia de un sitio a otro, a pesar de hablar la misma lengua. Están también los jitomates, las rajas de canela o las papas.

viernes, 20 de febrero de 2015

Sarmale {Rumanía}


El nuevo Desafío en la Cocina nos ha hecho viajar hasta Rumanía para preparar una de sus recetas más conocidas: Sarmale (o rollitos de col rellenos de carne picada, arroz y verduras).
A primera vista puede no parecer apetecible por el hecho de llevar col, pero todo lo contrario. Se trata de un plato con un sabor sorprendentemente rico, que gusta incluso a aquellos que no le tienen gran simpatía a la col ( y lo digo tras comprobar estupefacta como Don "tiquismiquis" de la col y la coliflor se lo zampó si pensarlo y repitió). 

martes, 17 de febrero de 2015

Almendras Garrapiñadas


Las almendras garrapiñadas me traen recuerdos de cuando era pequeña... Bueno, y de ahora que no lo soy tanto. En mi pueblo, durante las fiestas reparten unas bolsas de frutos secos y caramelos en las que, entre otras cosas, vienen almendras garrapiñadas y, es llegar a casa con la bolsa y no parar hasta acabar con ellas.
También las recuerdo en bolsas alargadas en los puestos de las ferias. Éstas, con un ligero tono rojizo cuya razón debía ser que se utilizase algún tipo de colorante en el almíbar.
Pero, en la receta que os dejo hoy, he prescindido de colorantes. Están preparadas de forma natural y una vez que las pruebes te aseguro que las harás más de una vez.
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