miércoles, 20 de agosto de 2014

Crema de calabaza blanca y zanahorias con chips de nabo

   


     En verano no sólo nos debemos a los helados, también nos debemos a las verduras y hortalizas de temporada. Es en esta época cuando el elenco de productos frescos se abre como una abanico de posibilidades ante nosotros: tomates, pepinos, calabacines, pimientos, y calabaza.
     Y es la calabaza la hortaliza que nos ocupa en esta receta. En concreto, una calabaza blanca y gigante  que llegó a casa y rápidamente me las tuve que ingeniar para cocinarla de diferentes formas antes de que se estropease.
     Las propiedades de esta hortaliza son muchas en cuanto a propiedades nutritivas y se trata de una hortaliza con un escaso valor calórico. Lo que más me ha llamado la atención es que calabazas, sandías, melones, pepinos y calabacines están emparentados, es decir, pertenecen a la misma familia.
     


Ingredientes:

- 900 gr. de calabaza blanca (ya pelada)
- 2 zanahorias
- 100 gr. de cebolla
- Medio nabo
- Aceite de oliva virgen extra
- Pimienta negra en polvo
- Sal

Modo de preparación:

     Pelaremos la calabaza y la haremos trozos pequeños. Lavaremos las zanahorias, les quitaremos la piel y las cortaremos en trozos pequeños. Picaremos la cebolla. Lavaremos el nabo, le pelaremos y cortaremos en rodajas muy finitas.
     En una cacerola, con una base de aceite de oliva, pondremos la cebolla y las zanahorias y lo pocharemos a fuego lento durante unos 5 minutos. Después añadiremos la calabaza troceada, le daremos un par de vueltas y cubriremos las verduras con agua. Le pondremos un poco de pimienta negra y sal. Lo dejaremos cocer hasta que las verduras estén blanditas. Lo que más tarda en cocer es la zanahoria, así que serán éstas nuestra referencia para saber cuando debemos retirarlas del fuego.
      Dejaremos templar las verduras, y después procederemos a separar las verduras del caldo con la ayuda de un "escurridor de verduras". El caldo lo guardaremos porque es perfecto para utilizarlo después en sopas y otras recetas que necesiten de caldo.
      Trituraremos las verduras con la batidora hasta que no queden trozos grandes. Para hacerlo más fino podéis pasarlo por un pasapurés. En caso de que la crema quedase espesa podéis aligerarla con unas cucharaditas del propio caldo resultante de cocer las verduras.


      Unos minutos antes de consumirlo será cuando preparemos las chips de nabo. Os recuerdo que las rodajas de nabo deben ser muy finitas. Las freiremos en una sartén con aceite bien caliente hasta que sus borden comiencen a dorarse. Estas chips se las pondremos por encima a la crema, justo en el momento de servir.

domingo, 17 de agosto de 2014

Tarta de queso, chocolate y frutos rojos con filipinos

   

      ¡Probad esta tarta! y os lo digo en imperativo porque es una orden en toda regla. No se si decir que es la tarta más rica que he probado, pero seguro que está entre las diez primeras. Tened en cuenta que en cuestión de probar tartas soy toda una experta, ¡a mí a golosa no me gana nadie!.

Resulta muy curioso el contraste de texturas entre la suavidad de la mousse junto a los frutos rojos y el crujiente de la base de la galletas y los filipinos.

      Me gusta y me divierte improvisar tartas, inventar diferentes combinaciones y que, al final, el resultado sea tan bueno como éste. A pesar de que puede parecer una tarta excesivamente dulce por sus ingredientes, no lo es. Más bien al contrario, se trata de una tarta con cierto toque ácido a la par que dulce, pero sin ser empalagosa. Eso sí, llena bastante y con un trozo quedas satisfecho.



     Para preparar esta tarta, como en todas las tartas que se cuajan en la nevera, tenéis que tener en cuenta el factor tiempo. Como mínimo os aconsejo empezar a prepararla 12 horas antes, así que si tenéis pensado prepararla para comer tendréis que empezar su elaboración la noche de antes.
     Las tartas mousse son la mejor opción para el verano porque no necesitan horno y la nevera lo hace todo por nosotros. Tienen la ventaja de que no tenemos que estar pendientes de que se nos quemen en un descuido y, siguiendo la receta al pie de la letra, el éxito está asegurado.
   


Ingredientes:

- 500 gr. de queso de untar
- 200 gr. de crema de cacao
- 300 gr. de mermelada de frutos rojos
- 1 paquete y medio de galletas María.
- 5 cucharadas soperas de mantequilla
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 8 hojas de gelatina neutra
- 1 paquete de Filipinos de chocolate negro
- 1 paquete de Filipinos de chocolate blanco
- 30 ml. de leche

Modo de preparación:

     Lo primero que haremos es preparar la base de galletas y mantequilla. Trituraremos las galletas hasta reducirlas a polvo, ya sea ayudándoos con una picadora o haciéndolo manualmente metiendo las galletas en una bolsa y aplastando con un rodillo.
     Calentaremos la mantequilla en el microondas hasta que se derrita y la mezclaremos con el polvo de galletas. Esta mezcla la pondremos en el fondo de un molde desmontable y la repartiremos de forma uniforme por su base, presionando con la ayuda de una cuchara. Después lo llevaremos en la nevera mientras seguimos con la elaboración de la tarta.

     Pondremos en un bol el queso de untar, la crema de cacao y el azúcar, y lo mezclaremos. Pondremos en remojo cinco hojas de gelatina en un vaso con agua fría, y pasados 4 minutos la escurriremos bien. Calentaremos la leche en el microondas y después pondremos la gelatina en la leche mientras removemos bien hasta que esté completamente disuelta.
     Añadiremos la leche con gelatina a la mezcla de queso y crema de cacao y lo removeremos bien.
   
     Sacaremos el molde con la base de galletas de la nevera, y empezaremos a colocar los filipinos contra las paredes del molde, rodeándolo por dentro. Podéis hacer como yo, alternando filipinos blanco y filipinos negros. Una vez hemos rodeado el interior del molde de la tarta, verteremos en el centro la crema de queso y crema de cacao, y la extenderemos cuidadosamente hacia los bordes procurando que nos quede una capa uniforme por todos lados. La taparemos con papel film y la llevaremos a la nevera unas 6 horas, o durante toda la noche.
   
     Pasado ese tiempo, comprobaremos que la capa de queso y cacao ha cuajado, y procederemos a preparar la capa de frutos rojos. Para ello, volcaremos en un bol la mermelada. Introduciremos las tres hojas de gelatina restantes en agua fría durante 4 minutos y pasado ese tiempo las escurriremos. Calentaremos 30 ml. de agua en el microondas y después disolveremos la gelatina en él. Mezclaremos la gelatina con la mermelada y extenderemos ésta por encima de la capa de queso y cacao, de forma uniforme.

     Llevaremos el molde de vuelta a la nevera durante unas 6 horas más. Pasado ese tiempo, la tarta estará lista para comer, sólo nos quedará decorarla a nuestro gusto. Podemos decorarla con los filipinos restantes.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Rollo de pollo relleno de york-queso con salsa de aguacate


   
      A pesar de que el nombre de la receta es largo, no creáis que es especialmente laboriosa. Como va cocinada en el microondas, se trata de una receta rápida y diferente de preparar pechugas de pollo y totalmente compatible con la dieta de aquellos que intentáis quitaros unos kilitos.
     Para el relleno he elegido algo tan sencillo como unas lonchas de jamón de york y queso de untar, pero podéis poner el relleno que más os guste. De hecho, las pechugas de pollo aceptan todo tipo de rellenos: verduras, carnes, queso, fruta,...
     También admite cualquier tipo de salsa, pero ésta de aguacate le va genial y se prepara sin tener que encender la cocina, lo cual se agradece cuando hace calor.    

Ingredientes (4 personas):

- 6 filetes de pechuga de pollo cortados muy finos. (Dependiendo del tamaño de los filetes puede que necesitéis alguno más)
- 5 lonchas de jamón de york
- 100 gr. de queso de untar light
- Pimienta negra en polvo
- Sal

*Para la salsa de aguacate, pinchad AQUÍ

Modo de preparación:


     Sobre una superficie lisa (la encimera de la cocina, por ejemplo) extenderemos un trozo grande de papel film. Encima de éste pondremos los filetes de pollo, tal y como se muestra en la imagen, es decir, unos seguidos de otros y con los bordes un poco superpuestos los unos en los otros para que al final, cuando vayamos a enrollarlos, no se separen los filetes.
     Salpimentamos las pechugas.
     Pondremos las lonchas de jamón por encima y después las untaremos con el queso.
     Con la ayuda del papel film las enrollaremos de forma que queden los más prietas posibles, y cerraremos los extremos del papel film como si de un caramelo se tratase. El papel film debe ser apto para cocinar en el microondas.
     Pondremos el rollo encima de un plato y lo llevaremos al microondas a potencia máxima durante 5 minutos.
     Pasado ese tiempo lo sacaremos del microondas y lo dejaremos templar antes de retirar el film.
     Para servir es aconsejable cortarlo en rodajas y acompañarlo con la salsa de aguacate, o cualquier otra salsa que os guste.


domingo, 10 de agosto de 2014

Guacamole #TSviajero

     Seguimos viajando junto a La Cocina Typical Spanish y su #TSviajero, en esta ocasión, a México y buena parte de Centro América. Y es que, hacía tiempo que tenía ganas de preparar Guacamole, una salsa cuyo ingrediente principal es el aguacate acompañado de otros vegetales y que es un acompañante ideal para todo tipo de platos.


      El guacamole mexicano original se prepara a partir de aguacate machacado, jugo de limón, jitomate, chile, cebolla, ajo y sal. Pero es curiosa la diversidad de variantes de esta receta que existen en la actualidad, algunas de ellas añadiéndole más especias, otras añadiendo productos del mar, e incluso hay una en la que se añade mayonesa (ésta última no está muy bien considerada por los mexicanos)
      Pues bien, yo os voy a dar la versión que yo preparé. No es la original ya que me ha costado encontrar algunos de los productos necesarios, pero os aseguro que está muy rica.
     Estoy encantada de haber introducido el aguacate en mi cocina, no sabía que daría tanto juego. En próximas recetas sabréis por que lo digo.



     Si queréis ver el recopilatorio completo del #TSviajero, pinchad aquí.

      Ingredientes:

- 2 aguacates maduros (Necesitamos que estén blanditos para poder aplastarlos más fácilmente)
- 1 tomate
- 1 cucharadita de cominos
- Pimienta negra (cantidad al gusto)
- 1 guindilla picante seca
- 1 cucharada sopera de aceite de oliva virgen extra
- 1 chorrito de vinagre
- Sal

     Modo de preparación:

     En primer lugar, lavaremos el tomate y lo cortaremos en daditos. No es necesario quitarle la piel.
     Después añadiremos las especias y la guindilla picante machacada.
     Pondremos el aceite, vinagre y sal.
     Mezclaremos todo con el tomate.
     Por último abriremos por la mitad los aguacates. Son los últimos en utilizarse en la receta porque se oxidan muy rápido. Reservaremos los huesos que tienen en medio y los vaciaremos. Con la ayuda de un tenedor aplastaremos los aguacate y los añadiremos a la mezcla de tomate y especias. Mezclaremos.

     El guacamole es mejor si lo tomamos fresquito, por ello os aconsejo prepararlo unas horas antes de consumirlo para poder dejarlo en la nevera. Para conservar el guacamole es conveniente que pongais un hueso del aguacate dentro del guacamole y que lo tapéis con papel film en contacto con toda la superficie del guacamole. De esta forma, el guacamole no se oxidará tan pronto.

     Como sugerencia de presentación, podéis servirlo en las cáscaras de los aguacates con el hueso en medio.

   

lunes, 4 de agosto de 2014

Leche Merengada

     

"Tengo una vaca lechera,
no es una vaca cualquiera,
me da leche merengada
¡ay qué vaca tan salada!,
tolón tolón, tolón tolón".

     ¿Os suena esta canción? La hemos cantado mil veces cuándo éramos pequeños e incluso ahora lo seguimos haciendo.
     Y de la leche merengada, ¿os acordáis? Para mí era, y sigue siendo, la bebida del verano junto con la horchata. Ambas, eran bebidas que en muchas ocasiones formaban parte de las meriendas veraniegas. 
      Pues bien, en homenaje a éstas me he decidido a preparar leche merengada siguiendo una receta muy sencilla. La receta tradicional lleva claras de huevo, pero en esta receta yo no se las he puesto.
      En casa todos han quedado encantados... "¡Ésto es arroz con leche pero sin arroz!- me decían. Y la verdad, es que llevan razón.


      Podéis preparar un litro, o un par de litros (dependiendo de los que seáis en casa), y tenerla fresquita en la nevera lista para consumir (un par de días en la nevera os aguantará perfectamente).

Ingredientes:

- 1 litro de leche Kaiku sin lactosa (podéis ponerle el tipo de leche que más os guste: entera, semidesnatada, desnatada, con y sin lactosa)
- 6 cucharadas soperas de azúcar
- 1 rama de canela
- La piel de un limón

Modo de preparación:

     Poner a hervir la leche con el azúcar, la rama de canela y la piel del limón. Yo lo puse a hervir al baño maría para asegurarme que la leche no se quedara pegada al fondo. 
     La dejaremos al fuego, al baño maría, unos cinco minutos más desde que comience a hervir. Pasado este tiempo, la retiraremos del fuego y la dejaremos en el mismo recipiente unos 10 minutos. Colaremos la leche para retirar la canela y la piel del limón. Pasaremos la leche a una jarra y la meteremos en la nevera para consumirla bien fresquita.

     Como sugerencia de presentación, cuando la hayamos servido en vasos podemos espolvorearla con canela molida por encima y/o ponerle una cáscara de limón por encima.

      Ésta es una receta más de las que he preparado gracias a los productos que Degustabox nos hace llegar a casa por tan sólo 14, 99 €. Pero como siempre, mis lectores cuentan con un descuento importante que hará que podáis adquirirla por tan sólo 9,99€ utilizando éste código:  8CGK6


   

jueves, 10 de julio de 2014

Helado de mochi #TSviajero

     La Cocina Typical Spanish se ha ido de vacaciones alrededor del mundo y nos invita a que, en este viaje por la gastronomía internacional, cada uno de nosotros hagamos una parada en nuestro destino favorito y los platos que se pueden degustar en él.

    
     Así que hemos cogido la mochila y nos hemos ido de viaje a ... ¡Japón! Un país con una gastronomía de lo más variada y diferente para nosotros. Y como ya sabéis que tengo especial debilidad con los dulces, me he decantado por el helado de mochi.


     En realidad la idea ha sido nuevamente de mi chico al que le chifla casi todo lo relacionado con este país y que ya se había atrevido anteriormente a probar otros tipos de mochi y le habían quedado muy ricos.

     El helado de mochi es un dulce japonés elaborado con mochi, o lo que es lo mismo, harina de arroz glutinoso. Se trata de un dulce de aspecto redondeado cuya capa exterior está formada por una masa elaborada con mochi y en cuyo interior encontraremos helado.


      Es curioso que, este dulce japonés, fuese elaborado por primera vez en Estados Unidos. Su creador se basó en los daifuku y manju japoneses cuyo relleno era pasta de azuki.
      En la actualidad, el helado de mochi es muy conocido internacionalmente y varias marcas japonesas y estadounidenses lo están integrando en nuestro mercado. Aunque yo os presento su versión original en blanco, son unos pastelitos muy fáciles de combinar tanto en sabores como en los colores de su masa.
     Es un dulce que se como directamente con las manos y que nos deja la sensación, tras haberle pegado un bocado, de estar comiendo un helado cubierto de nubes o marshmallows.

Ingredientes:

Para el mochi:

- 250 gr. de harina de arroz glutinoso (No sirve cualquier tipo de harina de arroz, tiene que ser de arroz glutinoso. Yo lo compré en http://www.japonshop.com/ pero podéis encontrarlo en supermercados asiáticos.)
- 100 gr. de azúcar
- 200 ml. de agua fría
- 1 pizca de sal
- Maicena

Para el relleno:

- Helado del sabor que más te guste. Los sabores que mejor le van a este dulce son: café, te verde, judías rojas, mango, chocolate, fresa y vainilla. En mi caso, tenía un helado de café casero que había preparado anteriormente.

Modo de preparación:



     En un recipiente pondremos la harina de arroz glutinoso, la pizca de sal y el azúcar e iremos añadiendo poco a poco el agua al mismo tiempo que lo mezclamos enérgicamente. El resultado será una masa blanca y pegajosa. Es importante que no nos quede ningún grumo.
     Lo meteremos 3 minutos en el microondas tapado con papel film pero dejando una abertura para que pueda salir el vapor.
      Pasado ese tiempo, lo sacaremos y amasaremos dentro del mismo recipiente. Hay que tener en cuenta que la masa resultante es muy pegajosa, por lo que es recomendable enharinarse las manos con maicena para manejarla mejor.
      Lo volveremos a introducir en el microondas durante un minuto y medio más.
      Lo volveremos a amasar y lo estiraremos sobre una superficie enharinada con maicena.  Lo dejaremos enfriar y después lo cortaremos en porciones que cubriremos con papel film para que no se resequen.

      Un par de horas antes de elaborar el mochi, prepararemos el helado que vamos a poner como relleno.
      Dejaremos que se derrita lo suficiente para poder manejarlo. Con una cuchara haremos pequeñas porciones que pondremos sobre papel film y que cerraremos dándole forma redondeada. Introduciremos estas porciones de helado en el congelador para que vuelvan a endurecerse.

     Cuando el helado se haya congelado de nuevo, lo sacaremos del congelador y procederemos a cubrir las porciones de helado con las porciones de mochi. Debe darse forma redondeada al mochi y retirar el exceso si hicese falta.
     De nuevo los introduciremos en el congelador cubiertos con papel film y los sacaremos 10 minutos antes de servir.

     ¿Os atreveréis con este tipo de helado al que no estamos tan acostumbrados? A mí me encantan.

     La próxima cita con La Cocina Typical Spanish es el 10 de agosto y, continuando con su viaje, de nuevo nos deja la puerta abierta para que elaboremos las recetas de nuestros lugares del mundo favoritos. Como estamos de vacaciones, están permitidas las recetas ya publicadas en los blogs (siempre que no hayan participado anteriormente en otros retos). ¡No hay excusas para quedarnos en casa, al menos en lo que a gastronomía se refiere!
        
     ¡ Felices vacaciones !

lunes, 7 de julio de 2014

Helado de café con leche

  

    Está claro que llegado el verano bajamos el ritmo en nuestras cocinas y es que, aunque hay que seguir alimentándonos igualmente, tendemos a preparar platos menos elaborados y más frescos.
    De hecho, si hay una razón por la que no cuelgo el cartel de cerrado por vacaciones en verano es por los helados, porque sé que probaré diferentes sabores y porque estaré deseando poder compartirlos con vosotros. Es el caso de este helado de café con leche, cuya receta podréis preparar tanto si tenéis heladera como si no.


Ingredientes:

- 200 ml. de leche
- 2 o 3 cucharadas soperas de café soluble
- 2 cucharadas soperas de azúcar invertido
- 100 gr. de azúcar blanco
- 500 ml. de nata para montar

Modo de preparación:

     En primer lugar, calentaremos la leche y diluiremos en ella el café soluble y el azúcar invertido. Lo dejaremos enfriar.
      Mientras se enfría, montaremos la nata con la ayuda de una varillas eléctricas. Es conveniente que la nata esté bien fría para que monte bien.
     Añadiremos la leche y el azúcar blanco a la nata y lo mezclaremos todo bien.
     Os aconsejo probar la crema del helado antes de usar la heladera o de introducirla en el congelador para comprobar si el dulzor está a vuestro gusto.
    
     En el caso de elaborarlo con heladera:
     Hay que introducir la cubeta de la heladera en el congelador, al menos, 24 horas antes de ponerla en funcionamiento.
     Iremos añadiendo la crema a la heladera mientras ésta está en funcionamiento. Y una vez hayamos puesto toda la crema en la heladera, calcularemos unos 40 minutos con la heladera encendida.
     Transcurrido este tiempo, pararemos la heladera y pondremos el helado en un recipiente con tapa. Por último lo llevaremos al congelador para que se endurezca.
     
     Para elaborarlo sin heladera:
     Pondremos la crema directamente en un recipiente con tapa y lo llevaremos al congelador. Los removeremos cada 45 minutos aproximadamente para conseguir así una consistencia cremosa y no un bloque de hielo.

     Como toque final, podéis ponerle un poco de cacao en polvo por encima.
    
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